El informe analiza el rendimiento de los países miembros de la UE en cuatro grandes áreas de actuación: la gestión de residuos, los aspectos económicos, fiscales y financieros, el apoyo a las PYMES y la calidad del aire, con el objetivo de evaluar su progreso en las políticas marcadas desde Europa e identificar dónde se pueden hacer mayores esfuerzos. En el aspecto de la gestión de los residuos, el estudio divide a los estados miembros en tres grandes grupos: muy eficientes, medianamente eficientes y poco eficientes con respecto a las directivas marcadas por la Comisión Europea, incluyendo a España en este último grupo. Por su falta de aplicación de las directivas comunitarias y por su poco respeto a la jerarquía en la gestión de residuos de la UE, donde la incineración y el vertedero son las últimas opciones, España está en el vagón de cola junto a países como Bulgaria, Rumanía o Grecia. En el lado opuesto, se indica como los más eficientes a Dinamarca, Alemania, Holanda o Suecia entre otros.
De estos países de alto rendimiento se indica que en general cumplen con los objetivos de la UE y que hace buen uso de instrumentos como los Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno. Sin embargo, en los países de menor rendimiento como España se censura que tienen niveles extremadamente altos de vertido, la opción más baja en la jerarquía de residuos y “por lo tanto no están en consonancia con el espíritu ni la letra de la legislación de la UE”. Se añade: “Los niveles de reciclaje y compostaje también siguen siendo muy bajos (…). Los residuos no parecen estar recibiendo la atención que requieren y de ese modo se ignoran la economía verde, su potencial como recursos y su considerable impacto en la salud humana y el medio ambiente”. Además, para países como España y los de su nivel, el informe incide en la débil aplicación de la responsabilidad ampliada del productor, el mal uso de los fondos estructurales y la ausencia de datos fiables.
Para España, el estudio de la Dirección General de Medio Ambiente hace, entre otras, las siguientes recomendaciones:
-Desarrollar políticas que apoyen una economía circular y respetar la jerarquía de los residuos, incluyendo la prevención.
-Fomentar el uso de los instrumentos económicos apropiados, en particular impuestos sobre el vertido y la incineración.
-Revisar la aplicación de la responsabilidad ampliada del productor en la línea de los estados más eficientes de la UE.
Las apreciaciones del estudio viene a ratificar lo expuesto en ‘Un yacimiento en la basura’, el informe presentado hace menos de un mes por Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra sobre la precaria situación de los vertederos españoles.

